Hoy vuelve a tocar pasta fresca, no es novedad, ya hemos hecho algo en el blog. Menos de lo que me gustaria, porque soy muy fan, pero todo se andará y  opciones hay miles. Recordar algunas seguro que dará pie a que muchos de vosotros nos enseñeis opciones nuevas… y en el fondo, de eso se trata, de aprender y compartir.

Hoy le daremos alguna vuelta a la salsa de tomate que presentamos en un post anterior con unos macarrones gratinados.

Le toca el turno a unos tagliatelle, que no es mas que la forma que los italianos tienen de llamar al tipo de pasta que nosotros conocemos como tallarines. Como hicimos en el anterior post en el que hablamos de pasta fresca, no nos pararemos a explicar como se cocina, las indicaciones del fabricante son muy claras y no tiene ningún secreto. Eso si, no os paseis ni un segundo del tiempo de cocción.

Para la salsa

  • 1 Bote de tomate frito 400 grms.
  • 1 Cebolla mediana
  • 1 Diente de ajo
  • 100 grms de jamon de york
  • Sal y azucar
  • Aceite de oliva virgen
  • Queso Roquefort

En crudo

  • Albahaca fresca
  • Olivas negras deshuesadas

Hoy la versión de la salsa de tomate es más rápida, igual de buena, pero pensada para un dia que no tengamos tanto tiempo.

Lo primero, pelar y cortar la cebolla y el ajo lo más pequeño que podamos, lo añadimos a una sarten que previamente habremos puesto en el fuego con un par de cucharadas soperas de aceite, salamos y añadimos una cucharada de café de azucar. A fuego lento y dejamos que se vaya haciendo, que vaya pochándose.

La cucharada de azucar es para darle ese toque tostado, caramelizado a la cebolla.

Mientras tanto cortamos el jamon de york o jamon cocido, en tiras finas. Cuando la cebolla y el ajo esten pochados y empiecen a tomar ese color marron característico, lo añadimos a la sarten y seguimos cocinando.

Acabamos de cocinar a fuego lento y cuando veamos que la textura es la que nos gusta, añadimos el tomate frito. Le damos un par de vueltas y lo dejamos cocinar 5 minutos, más que nada para que se mezclen todos los sabores. Apagamos el fuego y ponemos encima unos dados de queso roquefort, que se iran fundiendo con el calor residual de la salsa de tomate.

En casa utilizamos un tomate frito estilo casero, de una conocida marca de supermercados, que no lleva ni conservantes ni colorantes y que utiliza aceite de oliva ( toda esta información, segun ellos y su etiquetaje ).

El tomate frito preparado, no suele requerir azucar para quitar la acidez.

Ahora solo queda la presentación y darle este toque más natural, unas hojas de albahaca fresca picada y unas olivas negras deshuesadas y cortadas son una gran solución.
Le dan un toque y un color muy original y en casa aprovechamos a usar las últimas hojas de la albahaca que teniamos en la maceta.

Ahora y como siempre, a disfrutarlo.