“Siembra perejil en mayo y lo tendrás todo el año”. “Siembra perejil en septiembre y lo tendrás para siempre”.

Hace un tiempo, en una entrada os comenté que uno de mis recuerdos de infancia se había visto empañado por la nuevas formas de hacer la compra.
Ver un manojo de perejil encima del mármol de la cocina cuando mi madre venia de la pescaderia o de la carniceria era algo típico, siempre lo regalaban, era algo natural. Igual alguien hasta recuerda un figura de san Pancracio con su vaso de agua con perejil, pero de golpe a alguien se le ocurrió envasarlo y ponerle un precio y ahora cada vez son menos los lugares donde te lo ofrecen de forma gratuita solo por comprar.

Así que hace unos meses me planteé la posibilidad de tener mi propio perejil fresco en casa, más por orgullo que por otra cosa, lo reconozco. Me fui, compré semillas en una super cadena de jardineria, reciclé un recipiente de plástico y me dispuse a iniciar mi huerto medicinal de terraza.

No os hablaré de las bondades del perejil, para eso teneis páginas especializadas, ni os haré un recorrido fotográfico por el crecimiento de la planta, ni os comentaré nada de la cantidad de salsas que usan esta planta, eso lo haré en otras secciones del blog.

Aquí solo os diré lo placentero que es salir al balcon a buscar el perejil que vas a utilizar en la próxima receta, cortarlo con tus manos, pasarlo por debajo del agua, olerlo e incorporarlo al plato.
Así conseguí convencer a mis padres a los que pasé la primera maceta y que ahora casi le reparten a los vecinos y así espero convencer a alguien más y espero recibir alguna foto con las primeras hojas en vuestros balcones.

El perejil es un planta muy agradecida, que aguanta bien las bajas temperaturas, que proporciona hojas todo el año y que puede vivir perfectamente en el interior y en el exterior, yo de hecho lo voy combinando.
Es conveniente cortar las hojas que necesiteis con la mano antes que con una tijera.
Si hay que empezar por una planta para sentirse mejor, empezad por esta.

Ahora aun me da más rabia cuando veo en las zonas de refrigerados de las grandes superficies los paquetes de “perejil fresco recien cortado”, con su precio marcado. Desde aquí os animo a probar, a plantarlo a buscar un hueco en vuestra terraza, en vuestro balcon y os aseguro que la primera vez que corteis el perejil de vuestra planta ya estareis pensando en cual será la próxima que le acompañará.

En casa ya la tenemos plantada…