A estas alturas, ya sabeis que en casa nos gusta mucho la pasta, de cualquier manera y casi podria añadir que a cualquier hora.
Esta vez repetiremos unos macarrones gratinados, una receta de fin de semana que se puede hacer extensiva a un lunes de taper. Repetiremos si, pero solo el fondo, hoy la complicaremos un poco, le añadiremos algun ingrediente nuevo, algun paso más… pero os aseguro que el resultado merece la pena.

Detalle sin gratinar

Id preparando los ingredientes.

Para la salsa.

  • 1 Cebolla mediana
  • Champiñones
  • Setas deshidratadas
  • 1 Zanahoria
  • 2 Tomates deshidratados
  • Sal gorda
  • Azúcar
  • AOVE
  • 1 Bote de tomate triturado (800 grms)

Para la carne.

  • 400 grms. de carne picada de vacuno
  • 1-2 Dientes de ajo
  • Hierbas provenzales
  • 1 vaso de vino tinto
  • AOVE

Para el gratinado.

No os preocupeis, la lista de tareas parace interminable, pero todo es más sencillo de lo que parece. No espereis comeros unos macarrones blancos, pero no os asusteis.

Lo primero que haremos será preparar la carne y dejarla macerando o marinando, en un bol incorporamos la carne picada, las hierbas provenzales, el ajo picado muy fino, un vaso de cortado de vino tinto, la sal gorda y el AOVE. Con las manos vamos mezclando hasta que todo quede bien incorporado y reservamos.

Sofrito salsa

Con esto hecho, nos ponemos con la salsa. Preparamos una paella con un par de cucharadas de AOVE, al que incorporamos una vez caliente la cebolla cortada muy fina. Mientras se pocha a fuego lento, vamos hidratando en un vaso o en un bol, las setas deshidratadas con agua caliente, cortamos los champiñones y hacemos lo mismo con los tomates secos y la zanahoria.
Antes de que la cebolla esté pochada del todo, le añadimos la zanahoria y los tomates secos, dejamos que se vayan dorando unos 5 minutos. Pasado este tiempo añadimos a esta base, los champiñones cortados y las setas deshidratadas que ya habran aumentado su tamaño considerablemente y dejamos que se vaya haciendo todo.

No tireis el agua de la hidratación de las setas, agregadla a la salsa en este momento y ya vereis que potencia mucho el sabor.

Dejad ahora a fuego lento, que se vaya haciendo la salsa, que se vayan mezclando los sabores y que los champiñones vayan soltando el agua y que esta se evapore con la cocción.
Cuando la salsa se vuelva a quedar sin líquido y se espese, le añadiremos la carne que estaba macerando a parte. Removeremos unos minutos constantemente, para que la carne picada no se compacte, quede suelta y se mezcle con los demás ingredientes de la salsa. De esta manera también iremos consiguiendo que se cocine de manera uniforme.

Salsa con tomate

Cuando esté doradita, solo quedará añadir el tomate triturado, corregir de sal, añadir azucar si es necesario, tapar la olla y dejar a fuego lento que se cocine, removiendo de vez en cuando y vigilando que no se pegue.

Recordad que el azúcar se le añade para combatir la acidez del tomate crudo.

Ni es obligatorio, ni se le añade siempre, hay veces que los tomates son tan dulces que no es necesario.

Mientras se acaba la salsa, podemos ir preparando la pasta, ya sabeis, agua, algo de sal y dejar cocer los minutos que nos dice el fabricante o a vuestro gusto.
También podemos aprovechar para precalentar el horno a unos 175º, ya sabeis que gratinar suele ser poco tiempo.

Cuando el tomate haya reducido lo suficiente y la pasta esté hecha, la mejor opción para gratinar y que  toda la pasta quede bien empapada de salsa, es mezclarla en la olla donde hayamos hervido la pasta y despues presentarla en la fuente que vaya a ir al horno.
Es en ese momento donde le añadiremos la mezcla de quesos, unos trozos de Gorgonzola por encima y unos dados de mantequilla para que se vayan fundiendo mientras se gratina.

Ahora al horno unos 10 minutos y lista pata comer, ya veis que lo que parecia tan difícil al principio, se queda en paciencia y tiempo, pero el resultado compensa.

Gratinados

Así que como siempre, a disfrutarla!!!! y dejad un poco para el tupper del lunes.