Resulta evidente que así planteada esta entrada no tiene nada que ver con el tema del blog, la relación entre John Silver y la Isla del Tesoro es evidente, pero con ¿El Oso Hambriento?, ¿con un blog de cocina? No os austeis, os aseguro que en su fondo, en su contexto y si me dedicáis cinco minutos de vuestro tiempo, descubriréis que si, que su importancia tiene.

La primera vez que conocí a Long John Silver regentaba una taberna en Bristol llamada El Catalejo y se estaba embarcando en el buque La Hispaniola y si, ese pirata con pata de palo, loro al hombro y muy malas intenciones era el cocinero del barco, casualidades de la vida. Y aunque he dicho “se estaba”  creo que lo más correcto es decir “nos estábamos”  porque desde ese momento quedé  cautivado por sus aventuras.

La siguiente e importantísima referencia culinaria que nos da R.L. Stevenson en La Isla la del tesoro, ocurre cuando Jim Hawkins cae en un barril de manzanas y por casualidad descubre los planes de la tripulación para amotinarse, comandados como no podía ser de otra manera por John Silver.

No hay mucho que contar ni que descubrir sobre la importancia de la fruta fresca y del agua potable en los viajes por mar, allá por el s. XVIII y del uso y racionamiento que de ellos se hacia. Ese si que era un verdadero tesoro.

Ni que decir tiene que antes de la aparición de Jack Sparrow, muchos de nosotros ya idolatrabamos, temíamos y admirabamos a partes iguales al gran Silver, por su inmensa barba, su pañuelo, su sable al cinto y sus siempre particulares planes, esa dualidad en el personaje, su pasión por el oro, por las aventuras y su particular escala de valores.

La tercera y penúltima referencia culinaria de a que os hablaré es la que nos llega junto a otro de los personajes más espectaculares y seguro que queridos de la historia. Hablo de Ben Gunn, el habitante de la isla y su obsesión por el queso.

Bueno y ahora que, una vez han aparecido la fruta fresca y los lácteos ¿a que parece que ya le encontramos cobijo a esta entrada y este libro en el blog?

Pues ahora llega la última referencia.

Muchos años después de mi primer encuentro con John, la isla y Stevenson, ha llegado a mis manos casi por casualidad, otra vez, una novela gráfica que empieza cronológicamente hablando unos 15 – 20 años después de finalizar el libro y por supuesto encontramos a John Silver ¿dónde? … pues si, cocinando en una posada de los bajos fondos de Bristol, cerrando un círculo y y empezando otro al mismo tiempo, entre fogones.

Desde el Oso Hambriento, sólo me queda dar las gracias a Xavier Dorison y Mathieu Lauffray por concedernos la oportunidad  de disfrutar una vez más de este pirata y mostrarlo al lado de la marmita.

Por último os dejo con una de las frases del pirata en esta novela gráfica

Un buen plato es ante todo, vuestra poesia.

Parece que Long Jonh Silver, John Silver o John el largo como querais llamarlo, con la edad se nos ha vuelto algo filósofo.

A  partir de ahora, sólo os queda disfrutar si decidís adentraros en las latitudes dominadas por piratas.