Empezaré siendo muy sincero, no soy objetivo con este libro.

Si juntas género policiaco, 2ª Guerra mundial y el mundo del vino en una misma novela, tienes que escribir realmente mal para no ganarme como lector y fan. Afortunadamente esta novela está  bien escrita o al menos a mí, me ha enganchado desde el principio hasta el final.

Igual exagero, pero si estuviésemos hablando de una obra anglosajona, seguro que los derechos estaban ya comprados por alguna productora para hacer una adaptación o una mini serie o por lo menos.

Pero este no es un blog literario, así que no esperéis aquí, que os desgrane si está narrado en primera persona, si los tiempos verbales son los correctos…  Este es un blog de cocina, que no sólo de fogones, así que todo lo que aquí traigo tiene alguna relación aunque sea lejana o muy personal con el concepto que yo tengo de cocina.

Entremos ya en materia.

Alrededor del robo de unas botellas de añadas anteriores a la 2ª Guerra Mundial, Virginia Gasull empieza una trama que mezcla Historia del Arte, nazis, actores famosos, enólogos, policías, matones, miembros de la resistencia, un festival de cine y algunos chateaux de Burdeos con algunas sutiles clase de cata de vinos, escondidas y difuminadas dentro de la trama.  Todo ello acompañando un par de menús de cocina francesa y unas cuantas clases de cómo vivir y disfrutar de la vida y del vino cuando lo que te sobra es dinero.

La verdad es que las escenas en las que aparecen esas catas no están introducidas con calzador y a alguno de los menús, me encantaría ser invitado, sólo por esa razón el libro merece unas palabras en este blog. 

La contraposición de los personajes principales está muy bien traída, un trio que pinta realmente bien.  La inspectora de policía Oteiza una gran profesional pero absoluta desconocedora del mundo del vino y de todo lo que la rodea, Edóuard DeauVille playboy y dueño de un chateau en Francia donde se producen unos vinos espectaculares y el otro vértice del triángulo por supuesto, el vino, al que debemos tratar y entender como un personaje más, como el nexo de la historia, el hilo conductor, el verdadero protagonista de esta ventura  muy bien ligada y que engancha desde las primeras páginas.

Hechos históricos y una muy buena ambientación ayudan también a hacer de este libro una verdadera sorpresa. La aparición del retablo de Jan Van Eyck, La adoración del cordero místico le añade además ese punto de conspiración y de hermandad que parece deben tener estas novelas.

Sería muy fácil acabar este post sobre In vino veritas, diciendo que es una lectura que marida muy bien con una copa de vino, pero dicho queda y si es tinto y con cuerpo mejor que mejor.

Por último sólo comentar dos detalles alrededor de esta novela: 

Fue autopublicada en Amazon y durante semanas estuvo en el número 1 de descargas

El Chateau  DeauVille, tiene su versión real en el Chateau Comtesse de Lalande en Pauillac (Burdeos)donde si se encuentran las verdaderas viñas.

Y ahora una de las causas por las que este libro debe estar presente en mi blog.

–  Probadlo vosotros que podéis – dijo el anciano-, yo lo tengo prohibido. Hacerse viejo es algo a lo que te acabas acostumbrando, pero no poder beber vino es horrible.

 

P. D. – Suelo escribir las impresiones de los libros en el blog, sin buscar “ayuda” externa, basándome en lo que he leído, he interpretado y me ha llegado. Suelo eso sí acudir en busca de ayuda cuando toca a;adir los links que e mi caso es siempre el penúltimo paso antes de editar. Esta vez mi sorpresa ha sido mayúscula cuando al buscar información de Virginia Gasull he leído en su Twitter con fecha de 16 de septiembre , que su novela está en proceso de ser llevada al cine. Así que desde este modesto blog, mi más sincera enhorabuena.