La galera es un crustaceo, un marisco del que probablemente muchos hemos oido hablar, hemos visto en la pescaderia, incluso por casa, pero del que pocos se animan a utilizar como plato principal.

Con las galeras, se hacen caldos de pescado, fumets, arroces… y además se suele utilizar como cebo para pescar especies mucho más apreciadas.

Vive en las costas del Mar Mediterraneo, en el fondo, entre 20 y 100 metros de profundidad, que aprovecha para cazar. La mejor época para probarlo suele ser en invierno y justo antes de la primavera.

Hasta aquí los datos más o menos técnicos.

Ahora la parte práctica, la galera es un marisco de un sabor exquisito, con poca carne eso si, pero muy gustosa, las reticencias a probarlo son bastantes, su imagen no es de las mejores, su caparazon no es muy duro, pero lo compensa con bastantes pinchos que hacen que comerlo sin cubiertos se convierta en una experiencia peligrosa.

Siempre se ha considerado un marisco de segunda, de ahí que lo asociemos a los caldos, pero ultimamente  me sorprende verlo cada vez más en la pescaderia y presentarlo en algunos bares como tapa.
No se si es debido a la crisis, a que la gente busca en los recuerdos alimentos más baratos, o que realmente empezamos a aceptar que la cocina es universal y que probar cosas nuevas nos enriquece o que, pero la galera parece que vive un renacimiento.

Si dudais de ello, solo debeis vigilar como evoluciona sus precios de aqui en adelante.

Maneras de prepararlo, yo solo he probado dos. La primera simplemente hirviendolas en agua con un poco de sal y listo, recordando que el caldo que os queda puede acompañar un arroz o una sopa de pescado.

La segunda, como las he hecho yo para comer hoy, a la plancha con un buen chorro de AOVE y sal, vuelta y vuelta, y acompañadas de pan con tomate… sin cubiertos por supuesto y dando por seguro que para los labios mejor comer unas galeras que inyectarse botox!!!