Hoy vamos a probar una receta de domingo. Vamos a complicar un poco vuestra entrada a la cocina, no tanto por la cantidad de ingredientes y si por el trabajo que nos llevará.

A cambio tendremos una receta para el fin de semana, para la llegada de esos dias desapacibles del invierno y para comer garbanzos a la antigua, en contraposición a otras de las recetas que hicimos en el blog que sonaban a más modernas y más fáciles.

Tomad nota de los ingredientes, que esta vez usaremos unos cuantos.

  • 1 Bote de garbanzos cocidos de los grandes, de los de 1/2 quilo
  • 100 gr. de chorizo para cocinar
  • 2 rebanadas finas de pan
  • 1/2 cebolla grande
  • 1 diente de ajo
  • almendras o avellanas crudas, para hacer la picada
  • perejil
  • Aceite de oliva
  • Sal

Empezaremos poniendo una cazuela en el fuego, debe ser honda, este plato nos quedará caldoso. Le añadimos un chorrito de aceite y ponemos a dorar las rebanadas de pan, las almendras y el diente de ajo, este es un proceso rápido y hay que ir con cuidado de que no se quemen ninguno de los tres ingredientes, en el caso de los frutos secos es muy importante porque si nos pasamos amargaran y ya los podeis tirar y empezar de nuevo el proceso.

Sacamos las almendras, el ajo y el pan de la cazuela y los ponemos en un mortero o similiar, aprovechamos para poner a rehogar la cebolla en la cazuela a fuego lento y cortada muy muy fina, mientras se va haciendo nos dedicaremos a machacar la mezcla que tenemos en el mortero, con paciencia y añadiendo el perejil picado muy fino. Si vemos que nos cuesta trabajar la mezcla, la solución más sencilla y práctica es añadirle un chorrito de aceite.

Si no queremos que nos salten las almendras y el pan, el truco está en ponerle unos granos de sal antes de empezar el proceso.

Una vez esté dorada la cebolla, incorporamos el chorizo cortado en dados del tamaño que os guste, un par de vueltas a fuego lento que suelte la grasa y cuando empiece a teñir la cebolla, se le añaden los garbanzos con su caldo y una medida igual de agua o caldo de verduras, lo que más os apetezca, y una pizca de sal.

El caldo de verduras os dejará un plato más consistente.

Tapamos la cazuela y dejamos a fuego muy lento que se vaya cocinando la mezcla, unos 20-25 minutos más o menos, siempre vigilando de vez en cuando que no se quede sin caldo. Una vez pasado este rato, le incorproramos la picada que tenemos preparada, removemos, volvemos a tapar y le damos 10 minutos más de cocción, hasta que el garbanzo esté tierno, teniendo en cuenta que el garbanzo que ya viene hervido en el bote no es exageradamente duro.

Si vemos que nos hemos quedado cortos con el caldo, le vamos añadiendo en pequeñas cantidades.

Recordad entonces ir corrigiendo el punto de sal.

Y esta vez si, os toca disfrutar del plato, que os lo habéis ganado. Ya sabeis que las recetas de guiso y cazuela lo que requieren es tiempo. No espereis estar menos de 1 hora antes de sentaros a la mesa y devorar los garbanzos.