Ya sabeis de mis problemas a la hora de enfrentarme a las espinacas, así que no me extenderé mucho en las presentaciones. Teniamos esta semana en la nevera una de esas bolsas de espinacas lavadas y cortadas y estaban empezando a mirarme de muy mala manera.

Por suerte y sin saberlo una pedazo de bloguera y paciente consejera como es Bea, en su blog Bea recetas y más publicó un post con espinacas y me animó a entablar amistad con las de mi nevera. Desde aquí gracias y espero que te guste esta recetilla.

Vamos con los ingredientes.

  • 300grms de espinacas lavadas y cortadas (hemos aprovechado y utilizado toda la bolsa)
  • 1 trozo de jamon serrano, más o menos unos 50 grms.
  • 1 Cebolla mediana dulce
  • Sal
  • AOVE
  • Bases de empanadillas (caseras o preparadas)
  • 200 ml de Nata líquida para cocinar
  • 1 puñado de Uvas Pasas sin semillas
  • 1 huevo batido para pintar la masa
  • Queso semi curado

 

Precalentamos el horno a 175º

Empezaremos primero hirviendo las espinacas en abundante agua unos 10 minutos, ya vereis que las espinacas ocupan mucho en frio y casi nada una vez hervidas. Escurrimos y reservamos.

Si teneis espacio en el frigorífico podeis guardar el agua de hervir para enriquecer por ejemplo la cocción de la pasta otro dia.

Picamos la cebolla muy fina y la pochamos, con una gota de un buen AOVE una pizca de sal y en casa por costumbre una cucharada de azucar moreno. A fuego lento, nada de prisas

Mientras tanto podemos aprovechar e ir cortando el jamon serrano en tiras muy finas.

No hace falta que sea un jabugo, podemos usar un buen jamon serrano, que los hay muy gustosos y a buen precio.

Cuando la cebolla empiece a estar transparente, añadimos el jamon serrano y las uvas pasas, a fuego muy muy bajo, mezclamos y dejamos rehogar unos minutos, tampoco hace falta que sean muchos porqué después irá todo al horno.

Añadimos en este punto las espinacas, removemos y dejamos un par de minutos más para que se mezclen bien los sabores y las texturas. Pasado este tiempo, sin apartar del fuego, incorporamos la nata liquida, pueden ser los 200ml o menos despendiendo de lo que os pida la mezcla. A gustos y a ojo.

A nosotros no nos pidió el bote entero, con menos nos sirvió y así evitamos que la mezcla quede muy líquida.

Dejamos enfriar y rellenamos las bases de empanadillas o en nuestro caso, la masa para empanadas, pintamos la masa con un pincel y huevo batido, directamente  al horno que ya estará caliente yahora solo es cuestión de vigilar.

Es importante que el relleno no esté caliente, así será más fácil de trabajar y os evitareis problemas y disgustos con la masa.

Recordad que solo le hemos añadido algo de sal a la cebolla, porqué el jamon ya le aportará ese toque.

Es el momento también de añadirle el queso antes de cerrar la empanada.

Para corregir el defecto o exceso de sal, es una buena idea variar el tipo de queso, más suave o más fuerte dependiendo de el gusto que querais.

Ahora solo toca disfrutarla!!!

P.D. – Creedme hacer una empanada no es difícil, nada difícil y es una  muy buena manera de usar verduras que ya no tengan tan buena vista y también os da una gran opción para llevaros en el tupper al trabajo. En frio está genial también